viernes, 23 de enero de 2015

Dicen que ya no nieva como antes






Dicen que ya no nieva como antes y quizá es cierto pero lo que no ha cambiado es la manera en la que la nieve trastoca nuestras vidas. Es totalmente lógico que hace 50 años una buena nevada hiciera que la existencia cotidiana de la gente se viera alterada pero ¿lo es ahora con todos los medios que tenemos a nuestra disposición? Personalmente, creo que no.

Vivo en un pueblo llamado Carbajal de la Legua. Carbajal de la Legua pertenece al municipio de Sariegos y es colindante al municipio de León. Es el típico pueblo cercano a una ciudad que se ha desarrollado en torno a la vía principal y en el que abundan las urbanizaciones. Os digo todo esto para que os hagáis a la idea de que aunque vivo en un pueblo, por cercanía y por distribución, es más parecido a un barrio de León que no a lo que se tiene en mente cuando se piensa en un pueblo rural y, sin embargo, esta semana me he sentido como si viviera en un lugar remoto y totalmente alejado de la civilización.

Parece mentira que en León no estemos preparados para lidiar con la nieve pero la realidad es que no son pocas las veces que una buena nevada nos ha pillado con el pie cambiado. Sólo hay que echar la vista atrás a 2009 para recordar cómo muchas calles de León estuvieron heladas durante varios días porque nadie tomó las medidas pertinentes con antelación. Se supone que, ahora, para evitar estas situaciones, están las alertas por temporal. Hay gente que se queja de que cada poco se activen las alertas y lo consideran muy exagerado porque, al final, casi nunca pasa nada. La cuestión es que de vez en cuando sí que pasa así que ¿estamos verdaderamente preparados? En Carbajal de la Legua, no. 

Vivo en un pueblo, sé que no podemos tener los mismos medios que en una ciudad pero una cosa es que no tengamos a decenas de operarios limpiando las calles y otra que no haya fundentes para limpiar las carreteras. Ya no pido que se nos facilitase, casa por casa, sal o cualquier otra solución para limpiar las entradas de nuestras viviendas porque si no puedo sacar el coche de mi cochera es mi problema, pero lo que no es normal es que tengan que ser los propios coches los que vayan haciendo camino en las carreteras para poder transitar con más o menos normalidad. Y que esa situación se haya repetido varias veces en una misma semana es algo preocupante porque te hace plantearte que pasaría si volviera a nevar como dicen antes que nevaba.

Pero lo más divertido de todo ha sido ver a los de siempre poniéndose medallas. Emilio Orejas, el actual Presidente de la Diputación de León (el tercero en un año, ya sabéis) ha salido para decir lo maravillosas que son las máquinas quitanieves que tienen en la Diputación de León, lo bien que funciona todo y lo estupendamente bien que han actuado todos frente al temporal. Lo que no ha dicho es que en el municipio de Sariegos los que han estado dando el callo han sido los voluntarios de Protección Civil Sariegos, quienes, sin cobrar un duro y con muy pocos medios, han intentado echar una mano en lo que han podido. Evidentemente, a esta gente no se le puede pedir más de lo que han hecho porque, repito, son voluntarios y no cobran pero ya que el Ayuntamiento de Sariegos no cuenta con personal suficiente para hacer estas tareas, que menos que dotar a la gente de Protección Civil con los medios necesarios para que, por lo menos, los vecinos y las vecinas del municipio podamos transitar con una cierta normalidad. Por cierto, cuando digo "transitar con cierta normalidad" no pretendo pedir que la carretera esté limpia de nieve sólo que se pueda conducir sin riesgos.

Que sí, que estamos en crisis, que no hay dinero y que todo está fatal pero que nadie se engañe, sabemos perfectamente que cuando a los que mandan les da la gana, hay dinero. Quizá el tener las carreteras como las hemos tenido esta semana no es un problema de magnitud pero la gente de Carbajal de la Legua paga sus impuestos y tiene derecho a recibir algo a cambio de ellos y si las alertas están activadas y las autoridades lo saben ¿por qué no cumplen con su trabajo?

Será que soy muy quejica o será que soy muy cómoda porque, como dicen por ahí, ya no nieva como antes y ahora nos ahogamos en un vaso de agua. La cuestión es que las autoridades deben trabajar para la ciudadanía y facilitarles el desarrollo de sus quehaceres cotidianos y aquí, no se ha hecho. No sé, será que aún me creo eso de que los políticos deben estar al servicio del pueblo y por eso espero cosas que no llegan. Ya verás cómo al final va a ser culpa mía y todo.

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